lunes, 18 de mayo de 2009

Èl no le soltaba la mano, y ella ya sabìa qe era el momento de irse. Le replicò si la podìa llevar hasta su casa. Sonriendo, ella le dijo qe no. La estaban esperando afuera, mintiò. Con un beso en el cachete y un saludo con la mano, saliò del lugar y continuò caminando hasta conseguir un taxi. A veces las personas no se dan cuenta de qe existe una oportunidad en el dìa para cambiar o dejar atràs lo qe nos hace o hizo mal, para mirar para adelante y solo espiar un poqito para atràs, para corroborar qe estamos haciendo cosas para mejor y sonreìr frente a lo qe aprendimos. Ella esa noche lo analizò. Y aunqe una mirada le diga qe todo sigue como antes, para ella las cosas habìan cambiado. Ella misma ya no era la de siempre y sus elecciones eran diferentes.

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