jueves, 7 de mayo de 2009

amores eternos

Desnudo se sentìa igual qe un pez en el agua, vestirlo era peor qe amortajarla; inocente y perverso como un mundo sin dioses, alegre y repartido como el pan de los pobres. No qise retenerlo, ¿de qe hubiera servido deshacer las maletas del olvido?. Pero no sè qe diera por tenerlo ahora mismo mirando por encima de mi hombro lo qe escribo. Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa, a cambio de sus besos y su prisa; con el descubrì qe hay amores eternos qe duran lo qe dura un corto invierno. Conservo un beso de carmìn qe sus labios dejaron impreso en el espejo del lavabo, una foto amarilla, un corazòn oxidado, y esta sed del qe añora la fuente del pecado. Antes qe lo carcoma de la vida cotidiana acabara durmiendo en nuestra cama, pagano y arbitrario como un lunes sin clase se fue de madrugada, no qiso ser de nadie. Le di mis noches y mi pan, mi angustia, mi risa, a cambio de sus besos y su prisa; con el descubrì qe hay amores eternos qe duran lo qe dura un corto invierno.

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